7 razones para huir del consumismo excesivo

Desde hace tiempo estoy tratando de llevar una vida minimalista. Pero eso no significa que no tenga cosas. En casa somos cuatro y tenemos camas, armarios, mesas, sillas, sofás, platos, vasos… Mis hijos tienen juguetes, libros… Hacemos deporte, leemos, vamos al cine de vez en cuando. Puede que estemos intentando tener una vida minimalista, pero seguimos siendo consumidores. Al fin y al cabo, es difícil vivir sin consumir.

Aún así estamos trabajando duro para huir del consumismo excesivo. El consumo se convierte en consumismo excesivo cuando se extiende más allá de aquello que se necesita. La publicidad sutilmente nos genera falsas necesidades y remodela nuestros deseos en torno a posesiones materiales. Vivimos en una cultura de consumo que hace que el consumismo excesivo parezca natural y lo normal. Pero no tiene porqué ser así.

Ropa de moda, coches más rápidos, tecnología más innovadora, casas llenas de todo tipo de cosas… El consumo excesivo nos promete la felicidad, pero nunca lo consigue. Sólo se consigue el deseo de poseer cada vez más y más, un deseo promovido por el mundo que nos rodea. Y poco a poco comienza a robarnos la vida.

Pero se puede dar un paso a atrás y luchar contra eso. El consumo es necesario, pero en consumismo excesivo no lo es. Podemos rechazarlo intencionadamente. Disfrutaremos más de la vida, estoy segura de eso.

Algunas razones por las que escapar del consumismo excesivo pueden ser:

  1. Más tiempo libre. La sensación de nunca terminar con el cuidado de las cosas que poseemos está minando nuestro tiempo y energía. El cuidado de nuestras casas y coches, la limpieza de cada una de las cosas que poseemos y mantener en orden todo eso nos quita un tiempo muy valioso que podríamos invertir en cosas más importantes en nuestra vida. El cuidado de cosas que no necesitamos, y en la mayoría de los casos no disfrutamos, está drenando emocional y físicamente nuestra vida. Estamos mucho mejor siendo dueños de menos.

  2. Menos deseo de llevar un estilo de vida de lujo. La televisión e internet ha traído la envidia a nuestras vidas a un nivel que nunca antes había experimentado la historia de la humanidad. Antes de la era digital, como mucho podríamos desear llevar la vida de los vecinos de al lado. Ahora quisiéramos tener el estilo de vida de ricos y famosos y soñamos con que nos toque la lotería para conseguirlo. Sólo un rechazo consciente al consumismo excesivo puede silenciar este deseo.

  3. Menos deuda. El español promedio posee 2,5 tarjetas de crédito, gasta 295 euros de media al mes con ellas y tiene una deuda media de 12.386 € en tarjetas de crédito. Esta deuda provoca estrés en nuestras vidas y nos obliga a trabajar en trabajos que no nos gustan o más horas de la cuenta. Nos hemos jugado nuestro futuro bajo las promesas vacías de los anuncios. Y hemos perdido.

  4. Menos impacto ambiental. El planeta Tierra produce suficientes recursos para satisfacer todas nuestras necesidades, pero no produce lo suficiente para satisfacer todos nuestros deseos. Seas más o menos ecologista, es difícil discutir con el hecho de que el consumo de más recursos no es sano para la Tierra, sobretodo cuando es completamente innecesario.

  5. Más generosidad. Escapar del consumismo excesivo siempre libera la energía, el tiempo y las finanzas. Cuando empezamos a rechazar la tentación de gastar todos nuestros recursos en nosotros mismos, nuestros corazones se abren y la satisfacción se encuentra en dar nuestros recursos personales a otros. La generosidad encuentra espacio en nuestra vida y nos alinea con nuestros valores más profundos.

  6. Más felicidad. Muchas personas creen que si encuentran la felicidad en sus vidas, su deseo de consumir en exceso se desvanecerá. Pero he comprobado que lo contrario es cierto, que el rechazo intencional del consumo excesivo abre la puerta para que la felicidad eche raíces en nuestra vida. Comencé la búsqueda del minimalismo como un medio para realinear mi vida entorno a mis grandes pasiones, no como un medio para encontrar satisfacción. Pero de alguna manera, el minimalismo se ha traducido en una mayor satisfacción.

  7. Una mayor comprensión de que este mundo no es sólo material, la verdadera vida se encuentra en las cosas invisibles: el amor, la confianza, la ilusión… Una vez más, todos sabemos que hay cosas en este mundo que son mucho más importantes que lo que poseemos.Pero si alguien viniera a investigar nuestras acciones, gastos e ingresos, ¿llegaría a la misma conclusión? ¿O hemos estado demasiado ocupados buscando la felicidad en los lugares equivocados?

Huir del consumismo excesivo no es una batalla fácil. Si lo fuera, lo haríamos más a menudo (me incluyo). Pero es una batalla que vale la pena luchar, porque nos priva de la vida mucho más de lo que pensamos.

El consumismo excesivo promete la felicidad, pero nunca lo consigue. La verdadera vida hay que encontrarla en otro lugar.

 Foto de Michael W. May

 

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9 reacciones a 7 razones para huir del consumismo excesivo

  1. Esther dice:

    Fantástica entrada, ni una coma añadiría!!

    Y es que es increíble lo extremista que pueden ser algunas personas, cuando creen que el Minimalismo es austeridad pura y dura, y no tiene por qué. No es lo mismo consumir lo justo y con moderación que a lo bestia sin medida ni criterio.

    Un saludo,

  2. María García dice:

    Hola Inma, este tema me encanta, porque lo he llevado a cabo en mi vida y me resulta muy gratificante disfrutarla sin tanta “necesidad”. No recuerdo si has escrito algún artículo al respecto, pero seguro que tienes buenas ideas sobre como reducir el consumismo… Ya lo dicen por ahí, no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita… Un abrazo amiga!

  3. ¡Hola! Me ha encantado este artículo… estoy intentado hacer algo al respecto yo también. Efectivamente, es difícil vivir sin consumir, pero la diferencia está en aquellos que se plantean cómo consumir para no ser consumistas.
    Muchas gracias por esta reflexión.

  4. ¡Me ha encantado este post Inma!
    Estoy totalmente de acuerdo con tu actitud hacia el tema. Consumir, hay que consumir. Desde el momento en que aceptamos que en vez de cazar y cultivar con nuestras manos para sobrevivir, vamos a cambiar trabajo por dinero para poder comprar las cosas que necesitamos, con menos esfuerzo y sin jugarnos la vida, desde ese momento estamos condenados a consumir para vivir.
    Pero de ahí a que cada vez que en clase preguntaba a mis alumnos “¿Qué habéis hecho este fin de semana?” la respuesta del 90% de ellos fuera “Fuí al centro comercial y me compré…”.
    La relación que estamos inculcando a nuestros jóvenes no es ya que necesitamos comprar cosas que disfrutaremos en nuestro tiempo de ocio, sino que nuestro ocio es comprar.

  5. Ivan dice:

    Me parece muy sensata tu búsqueda de equilibrio. También estoy de acuerdo.
    Uno lo que no debe hacer es consumir sin deseo propio, por impulso. Pero reducir el consumo al mínimo por debajo de lo que te apetece sin impulsos externos si no tienes necesidad de ello es absurdo.
    Otra cosa quería añadir. Reducir el consumo te hace más feliz. Pero también es cierto que ser feliz reduce el consumo. Porque gran parte del consumo es el deseo inconsciente de tapar necesidades.

  6. Me ha gustado mucho el artículo. Es cierto que es imposible huir del consumo en la sociedad en que vivimos, pero sí que es posible y muy recomendable reducirlo. Nos crean continuamente necesidades que no son tales y que nos creeemos totalmente. Sin emabrgo, lo que más me cuesta es transmitir estos valores a mis hijas que viven rodeadas de consumo y de cosas que no necesitan -y que no necesariamente les compro yo- ¿Cómo escapar de eso si o que ven a su alrededor es consumismo? Ains.

  7. tereza montero dice:

    Me gusta mucho todo lo que publicas y ahora veo que no estoy sola en el intento y te aseguro que he empesado por organizarme , quitar lo que sobra que es muchisimo pero lo conseguire y disfrutar mas de estar viva cada dia!!!

  8. Ramón dice:

    Hola, Inma!

    El consumismo -excesivo e inconsciente- es una de las cosas que más perjudica a nuestra libertad. No sólo saca dinero de nuestros bolsillos sino que, además, nos lleva al círculo vicioso de querer cada vez más sin llegar nunca a estar satisfechos.

    Me gustó mucho el artículo. Gracias por compartirlo!

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